Apuntes de lectura: Fortunata y Jacinta
Solo un prejuicio plantado muy dentro de mí puede hacerme entender cómo es posible que haya tardado tanto en leer Fortunata y Jacinta . No creo que haya escritor aficionado o profesional, aspirante a novelista o lector mínimamente exhaustivo, que no haya leído al menos algunos de los clásicos occidentales de la novela decimonónica, que no pocos consideran el cénit del género. Personalmente tengo una cierta predilección por la novela corta del siglo XX, pero Madame Bovary, Guerra y paz o la liminar Los Buddenbrook están entre mis lecturas preferidas de siempre. Quizá fuera el título, que no me parecía evocador. O quizá, como digo, un prejuicio plantado por algún profesor de literatura, que alguna vez pronunciara algo del tipo: el romanticismo y realismo español del siglo XIX no están al nivel de otras tradiciones literarias ni de otras épocas de la nuestra. En todo caso, Fortunata y Jacinta me parece a la altura de cualquiera de las anteriormente mencionadas. Como todo Galdós, además, la obra es un prodigio de estilo y ritmo, y un modelo de aprendizaje para cualquier escritor en español. ...